martes, 20 de noviembre de 2012

TRASPASO DE MANDO


Salón de la Asamblea Nacional, Sto. Dgo, Rep. Dominicana

El ya anciano doctor aquél entregó el poder al otro doctor —su entonces joven y coyuntural aliado político, en quien él, al parecer, confiaba y esperaba— y, jubiloso, decía en su discurso de traspaso de mando algo así como que “entregaba la aceitada maquinaria del Estado, cual un jet Boeing 707 de último modelo, lista para remontarse hacia los cielos del desarrollo” (indicando, con esa metafórica figura, lo bien situado que dejaba a su país tanto en los planes sociales, políticos y culturales como también en los económicos); no obstante, el otro doctor —incapaz, irresponsable y altanero como lo son todos los de su claque partidaria—, tras largas y sucesivas noches de libaciones, borracheras y orgías grupales, estrelló aquel lujoso jet Boeing 707 del último modelo entre los cenagosos abismos de la corrupción, la inoperatividad gubernamental, y la desinstitucionalidad y cualquierización de los órganos del Estado, hundiéndolo así en la más ínfima pobreza… y, algo así como una entelequia de nación, tal fue lo que él traspasó a quien, en su momento, en el mando del gobierno le sucedió…

Autor Rodolfo Cuevas©:19/11/12;
todos los derechos reservados, Ley 65-00.

jueves, 8 de noviembre de 2012

DE NACIÓN LIBRE Y SOBERANA A FINCA PRIVADA: NUNCA MÁS

Adláteres ante el féretro de Trujillo ajusticiado por los héroes del 30 de mayo de 1961

Muy a propósito de la recientes incursiones en el panorama político nacional de Ramfis Rafael Domínguez Trujillo —el nieto de Rafael L. Trujillo (“el Sátrapa de sátrapas”) e hijo de Angelita I (“la reina del Caribe y un poco más allá”)— para defender la, a su punto de vista, supuesta gran obra de gobierno de su sanguinario abuelo, se torna propicia una preciosa oportunidad para poder demostrar —así brevemente y a vuelo de pájaros—, a él y a todos aquellos que (quizás por mera ignorancia histórica) sostienen que durante el larguísimo gobierno de 31 años de Chapita el pueblo vivió mejor que nunca. Leamos aquí parte de la nota periodística, sobre el pariente de marras y sus actividades, publicada al respecto:
“Santo Domingo.- El nieto del exdictador Rafael Leonidas Trujillo, Ramfis Domínguez Trujillo, dijo ayer que el país vivió sus mejores tiempos en la época de su abuelo y que en 50 años es el inicio del esclarecimiento de la historia, la que según dijo está desvirtuada porque no se dicen las cosas como son en realidad. Expresó que la democracia de 50 años que ha vivido el país ha dejado más muertes que las ocurridas en esa  época de tres décadas” (artículo publicado en el periódico El Día en fecha: 25/10/2012).
Quienes como él opinan (sólo por mera ignorancia histórica como dije ya) no se han detenido a pensar (o a analizar) jamás que los yanquis, quienes ocuparon el país (para cobrar una deuda que ellos, muy aviesamente, compraron a Europa) de 1916 a 1924, y forjaron al Sátrapa como un fiel capataz de sus imperiales intereses; y es, en tal virtud, que le permiten capitanear el país con manos de hierro, siempre y cuando éste se comporte como el perro de presa que era para con la aldea y los sometidos aldeanos que tenía bajo su cuidado. Es por tal razón que vemos que durante la Época del hoy difuntísimo Trujillo (conocida hoy como: La Era que era era) todo se administraba de manera centralizada, en torno a ese feroz capataz de turno (aclaro que cualquier parecido con el presente es sólo pura coincidencia). Sucede que, al susodicho capataz administrarlo todo así, feroz y absolutoriamente, llegó a creerse único propietario y comenzó a transformar el bien que le dieron a guardar en una finca privada y, entonces, tal y como dice Rafael Jarvis (miembro colaborador de la Academia Dominicana de la Historia): “Trujillo centralizó en su persona todos los estamentos del Estado, incluyendo extensiones territoriales con el fin de favorecer sus intereses particulares”. De ahí que, ya en el mismo 1936, el títere Jacinto B. Peynado, “presidente en funciones” por ausencia de Trujillo, y el lambonísimo1 senador y presidente del Senado y, obvio, del Congreso Nacional, Mario Fermín Cabral proponen el cambio del ancestral nombre de la ciudad de Santo Domingo de Guzmán (que es de donde procede el gentilicio principal del pueblo dominicano) por el de “Ciudad Trujillo”. Y entonces, en una indetenible parafernalia de culto a la personalidad, de doce provincias originales que existían en el país, se duplica el número de éstas a 24, a fin de poder nombrarlas con los nombres de Trujillo y los nuevos dueños del país, como en seguida veremos.
A San Juan de la Maguana, una de la más vieja provincia nuestra,  se le endilgo el nombre de “Provincia Benefactor”; a Dajabón se le encaquetó el nombre de “Libertador Trujillo”; a la Provincia Peravia (Baní) se le llamó “José Trujillo Valdez” (en honor al padre del tirano); a la provincia María Trinidad Sánchez (Nagua) se le puso el nombre de “Julia Molina” (la benemérita matrona de Trucutú, otro de los tantos apodos de Trujillo); en tanto que a San Cristóbal se le puso el nombre de “Presidente Trujillo” (en honor a él, pues éste nació allí en 1891).
En cuanto a su megalomanía se refiere, ésta llegó a ridículos extremos, él mismo, se autodenominó: “Benefactor de la Patria y Padre de la Patria Nueva”, propiciando así un golpe histórico a los padres de la patria (Duarte, Sánchez y Mella) a quienes unió en una insignificante trilogía a fin de que fueran menos que él. Así mismo, se construyó un Arco del Triunfo a la entrada de casi todas las provincias del país, entre los cuales se destaca el de Barahona, el que originalmente tenía las siguientes inscripciones: A través de los tiempos y frente a esta montaña rebelde, se abrazan fabulosos Trujillo El Grande y el Libertador Enriquillo, esto era de un lado, porque del otro decía: La común de Barahona graba en la piedra su perenne testimonio de gratitud al Benefactor de la Patria. A la verdad que esto era algo como para morirse de la risa.
Al hoy Monumento a los Héroes de la Restauración, en Santiago, se le llamaba “Monumento a la Paz de Trujillo”; el Obelisco de Santo Domingo (obelisco macho, le dicen algunos) se inauguró en 1937, también por puro lambonísmo, para conmemorar el cambio de nombre de la ciudad capital por el de “Ciudad Trujillo”; y el otro monumento vecino, muy mal llamado obelisco hembra (pues realmente no existen obeliscos hembras), que fue inaugurado en 1944, se le denominaba: “Monumento al Tratado Trujillo-Hull”.
Para concluir demostrando ya que, en la era que una vez fue era esto era tan sólo una finca privada de Trujillo y los Trujillo, citaremos algunos nombres más de parques, puentes y lugares de recreación. El hoy Parque Enriquillo, de la avenida Duarte, era el “Parque Julia Molina” (que honraba a la madre de Trujillo), en tanto que a la susodicha avenida (la Duarte) se le denominaba “José Trujillo Valdez” (honrando así al cuatrero y bandolero que fue el padre del ajusticiado dictador). El hoy Estadio Quisqueya, era el “Estadio Presidente Trujillo”; en tanto que al antiguo Estadio de la Normal, se le denominaba “Estadio Radhamés Trujillo”, y así (con ese mismo nombre) se designaba al hoy denominado Puente Juan Pablo Duarte también al Estadio Cibao. El actual Parque Eugenio María de Hostos, era el “Parque Ramfis Trujillo”; en tanto que la hoy Cancillería de la República, era la “Estancia Ramfis”; donde hoy está la Plaza de la Cultura, quedaba la “Estancia Radhamés” y al hospital Infantil Robert Reid Cabral, todavía hoy le llaman “Angelita”.
Y, como para colmo de males, cada uno de los Trujillo era dueño absoluto de una provincia o feudo, por ejemplos: Petán Trujillo lo era de la provincia Bonao, de la radiotelevisora La Voz Dominicana y de la emisora La Voz del Yuma y, por ende, de la cultura musical dominicana. Pipí Trujillo era, por su parte, el matatán de la Sanidad (oficina de la Secretaría de Salud Pública que tenía que ver con la salud sexual de las rameras y, desde ya, no podemos imaginar todas las diabluras que este ser tan perverso ejecutaba allí). Aníbal Trujillo, un insano mental, era el dueño absoluto del Ejército Nacional (jefe de Estado Mayor nombrado por su todopoderoso hermano) y se lo creyó tanto que hasta se proclamó como Julio César. Éste demente, también era dueño de una gran porción de tierra en las afueras de Santo Domingo llamada “Mango Fresco”. Murió en muy extrañas circunstancias, en un hecho que se calificó como un suicidio (mas se dice que fue fusilado por orden del mismo Trujillo debido a los numerosos problemas que ya le causaba). Demás estaría decir que todas, absolutamente todas las empresas nacionales, eran propiedad de Trujillo y los Trujillo, pues aquí no había libertad ni de empresa ni de nada…
Como vemos ya, dominican@s, esto aquí (Rep. Dominicana) era sólo una finca privada de Trujillo y los Trujillo, cuestión esta que tomó gran revuelo internacional cuando —según narra una leyenda urbana— en una de esas fiestas o recepción holliwoodense, Rock Hudson y Robert Redford conversaban animadamente y, al ver a un elegante joven uniformado de general de cuatro estrellas —Ramfis Trujillo que, en tal momento conversaba con el playboy dominicano Porfirio Rubirosa (Rubí), Zsa Zas Gabor (esposa de éste) y Danielle Darrieux (entonces amante de Ramfis)—, el primero preguntó al segundo:
—Robert, ¿y quién es ese joven que anda con Rubí?
—¡Ah!, el del uniforme caqui, no sé, pero dicen que ése es el hijo mayor de un hacendado que tiene una finca con tres millones de esclavos en el Caribe. ¿Qué te parece? —contestó e inquirió a la vez Robert Redford.
—¿Tres millones de esclavos? ¡Pero coño… eso no puede ser! Y… ¿es que allí no hay hombres? —Concluyó exclamando Rock Hudson…
Así que, dominican@s, de parte tuya está demostrar a los desafectos y enemigos de la REPÚBLICA (como los son Ramfis Rafael Domínguez Trujillo, su familia, compartes y comparsas que les hacen el coro) que aquí si hay hombres (y mujeres bravías también) que, como siempre estamos dispuesto a jugarnos la vida y demostrar que: …La nación dominicana es libre e independiente y no es ni puede ser jamás parte integrante de ninguna otra Potencia, ni el patrimonio de familia ni persona alguna, propia, ni mucho menos extraña2; y que, por ende, jamás, pero jamás en la vida, porque muy dulce y decoroso es morir por la Patria, volveremos a cambiar de nuevo nuestro status de nación por el de finca privada de nadie y mucho menos aún de Trujillo y los Trujillo.
¡¡¡QUÉ VIVA LA REPÚBLICA DOMINICANA: PATRIA LIBRE O MORIR!!!
Autor: Rodolfo Cuevas©: 07/11/2012;
todos los derechos reservados, ley 65-00.


1 Tumba polvo o cobero.
2 Frase de Juan Pablo Duarte (Padre de la Patria dominicana).