Esta preciosa
pintura que precede a mi escrito es autoría de la artista plástica María
Amaral; inspirado en tal obra —que posee el mismo título de mis versos— fue que
decidí escribir el siguiente poema:
EL BESO AZUL
Un ósculo azul, bella mujer,
es cuanto anhelo de ti;
sí, sueño con que nos demos un
beso,
tan azul, tan intenso y tan
prolongado,
que, además de hacernos sumamente
feliz,
nos haga ver todavía más añil el
cerúleo
azul del cielo y aún mucho más
ultramar
el índigo que viste al muy
borrascoso mar.
Deseo sentir que nuestras bocas
se entremezclan con las nubes,
que, una por una, se satisfacen
todas nuestras relegadas ansias
locas
y que las azules gotas de la lluvia
alimentan nuestros amorosos instantes
colmando nuestros cuerpos de
caricias,
mucho más que ardientes,
apasionantes.
En fin, quisiera sentir que sí, que
—con ese penetrante beso azul que
hoy
nos damos; con esas enardecidas
ilusiones
revoloteando en nuestros enamorados
corazones,
y más aún luego de entregarnos muy
febrilmente
a la más instintiva de todas las
humanas pasiones—,
al cosmos, con nuestro amor, complementamos.
Autor: Rodolfo Cuevas©:
19/05/2010;
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