jueves, 7 de junio de 2012

EL MOJAÍTO


EL MOJAÍTO*

Así, muy burlonamente, le motejaban todos aquellos que ahora le trataban, tan sólo porque un día, acosado por la asfixiante situación económica que yugula desde siempre a su mal administrado país de origen, decidió montarse en una embarcación artesanal, de esas denominadas yolas, para (subido en tan frágil y rudimentario armatoste) atravesar entonces leguas, leguas y muchas más leguas de infinitas e impredecibles aguas marinas —por demás, habitadas por hambrientos tiburones— hasta lograr arribar a las prósperas costas del colonizado país vecino. Mas, después de un tiempo de estar malviviendo allí ilegalmente, coligió que aquella titánica empresa no había valido la pena; pues se arriesgó hasta a perder la vida (lo más valioso que posee el ser) en razón de que en su país no hallaba empleo, tan sólo para encontrarse ahora con que allá, en el envidiado país vecino, sí que había empleos, pero cuando él se los solicitaba a los encargados diciéndole: «Patrón, yo quiero trabajá y hago lo que sea legalmente: trapeo, barro, chapeo y hasta friego y lavo platos, si quiere.» Éstos, con muy profunda altivez, tan sólo le respondían con aquel sarcástico: «Aquí no hay trabajo para ningún mojaíto.» Y entonces él, muy entristecido, ante lo desconsiderada de la respuesta y el mote, recordaba (y hasta valoraba ahora) aquella frase dicha y requetedicha, en su país de origen, por el alocado del barrio en que vivía: “Del mismo modo en que el pez respira y nada en sus aguas, cada quien, en su país e’ gente”.
Autor: Rodolfo Cuevas©: 04/06/2012;
todos los derechos reservados, ley 65-00.


* Mote despectivo con que denominan en Puerto Rico a todos los dominicanos que han arribados en yolas (frágiles embarcaciones de madera) luego de atravesar el peligroso Canal de la Mona y el mar Caribe.

viernes, 25 de mayo de 2012

MADRE (POEMA)


Doña Grecia con sus nietecitas Keysi y Yuritza

Saludos, amig@s, el próximo domingo 27 de mayo se celebra en mi país (Rep. Dominicana), el Día de las madres, por tanto, quiero dedicar este breve poema a tod@s mis amig@s y parientes que son madres, así como también a las madres de tod@s mis amig@s y parientes (estén éstas vivas o no) y —muy en especial— se lo dedico a mi siempre esforzada y dedicada madre Grecia María Batista (f) y, junto a ella, a sus mejores frutos, mis tiernas y queridas hermanas y sobrinas. Gracias a tod@s.

MADRE

Madre sólo existe una
(en la inmensa multitud),
bella es, cual una flor,
y ninguna como ella
sabe prodigar su amor…
Una madre es, algo así como
un poema o una tierna canción,
que cada hij@, a su manera,
declama en su corazón…
Son, ellas, las más hermosas,
las más admiradas y bellas,
también las más luminosas,
de las incontables estrellas;
por tanto, nunca jamás éstas oscurecen,
ya que, en las almas agradecidas
de sus proles, fulgurando permanecen;
y, allí, claras, íntegras y bien aprendidas,
sus buenas acciones, perpetuamente florecen.
¡Loor por siempre al ser más bello que existe,
en el mundo y aun más allá de sus fronteras!

Autor: Rodolfo Cuevas©: 25/05/2012;
todos los derechos reservados, ley 65-00.

sábado, 5 de mayo de 2012

LA MULTITUDINARIA MARCHA DE LOS PENDEJOS



En este mes que discurre, se celebran en varios países del Mundo (incluido el mío) elecciones presidenciales, congresuales y municipales, siendo ésta una oportunidad de oro para re-publicar el relato:

LA MULTITUDINARIA MARCHA DE LOS PENDEJOS

En la muy democrática Atenas del Nuevo Mundo, como la sociedad plural, representativa e institucional que es, se celebran bienalmente dos cívicas convenciones, es decir, una por cada dos años. La primera, se celebra para escoger a los compañeros del célebre Alí Baba, o sea, a los 40 ladrones que le sirven de contraparte; en tanto que la segunda, dos años más adelante, se realiza para escoger al mismísimo Alí Baba en persona, o sea, a aquel dichoso mortal que tuvo la suerte de descubrir la cueva en donde escondían su ingente tesoro los 40 ladrones y, a pesar de que sabía que todo aquello era robado y, por lo tanto, ajeno, lo recuperó y con todo, para sí absolutamente, se quedó.
En el feliz y paradisíaco marco de dichos representativos conclaves nacionales, los cuales adquieren la categoría de acontecimientos sociales de primer orden, el Pueblo se arroja con ciego frenesís a las calles, avenidas y mentideros de la prístina Ciudad de los colones y, furibundo, enfebrecido y apasionado, aúpa a sus respectivos candidatos. Se forman entonces, tumultuosas concentraciones humanas, fanáticas contradicciones populares y muy peligrosas —aunque, al final, banales— discusiones políticas que, a veces, degeneran en odiosas y lamentables tragedias que, poco después, todos olvidan...
El populacho, verdaderamente fanatizado, masificado y como víctima de un extraño sortilegio —tal y como ocurre en El Perfume a la enorme multitud ante el poderoso hechizo de Jean-Baptiste Grenouille, con la única diferencia de que, aquí, son muchos más los Grenouille—, se concentra, en el día de tan magna cita, en los entornos de las escuelas públicas, colegios privados, liceos, politécnicos, universidades, clubes sociales y populares y muchas otras instituciones más, a fin de poder cumplir con su cívico deber. La venta de alcohol, así como la apertura de los lugares públicos que expenden bebidas espirituosas, se prohíbe, mediante legal disposición, durante el discurrir de ese día; pero que va, todos beben alcohol hasta más no poder, participando así de una extensa bacanal que parece poseer un carácter inminentemente carnavalesco.
Y muchos extranjeros se preguntan azorados: «¿Y qué obtiene el pueblo novo ateniense como consecuencia de esos tan democráticos certámenes?» En tanto que, algunos lúcidos criollos, les contestan bastante apenados: «Pues, nada; ya que su pobre situación es, notoriamente, mucho más incierta, precaria y desesperante después de celebrados éstos.»
Mas, todos —ellos y los extranjeros— siguen sin poder comprender jamás porqué, cada dos años, aquel Pueblo acude, cada vez más y más masificado, cada vez más y más fanatizado, cada vez más y más motivado, a tales certámenes electorales que han sido correctamente denominados, por los espíritus más críticos de aquella rocambolesca sociedad, como: La multitudinaria marcha de los pendejos.

Autor: Rodolfo Cuevas©: 20/09/2004;  
todos los derecho reservados, Ley 65-00.

domingo, 15 de abril de 2012

FÓRMULA PARA UN MEJOR VIVIR


FÓRMULA PARA UN MEJOR VIVIR

Aquel joven pescador, con cara de suma preocupación, se acercó al lugar en que meditaba el siempre luminoso shamán de su aldea y, luego del saludo de rigor correspondiente, le preguntó:

—Maestro, ¿podría usted decirme —claro, si es qué acaso la conoce— cual es la fórmula que conduce a una mejor manera de vivir?
—¡Oh, pero claro que sí la conozco! Y muy bien, pues, tal es receta llana, simple y sencilla —le respondió el sabio. Y, acto seguido, le indicó—: Comienza borrando el pasado de tu existir e instalándote a vivir en el presente, siendo consciente de vivir en él siempre; y, en cuanto a asuntos de fe, dogmas, creencias, hechos o situaciones se refiere, no creas nunca jamás en algo —ni bueno ni malo— que aún no haya acontecido y menos aún si no ha sido verificado por ti mismo.

—¿Tan sólo eso, Maestro…?

—¡Ah…! Y en aquellos disimiles momentos en que confrontes la bondad o la maldad; la abundancia o la escasez; la riqueza o la miseria; en fin, la dicha suprema o la maléfica infelicidad, recuerda pensar en que: “Eso también pasará”.

Autor: Rodolfo de Jesús Cuevas©: 07/01/2009
todos los derechos reservados, Ley 65-00.

sábado, 31 de marzo de 2012

BREVES LECCIONES DE POLÍTICA


BREVES LECCIONES DE POLÍTICA

Argüía Aristóteles que la política es la conjunción del arte y la ciencia puesta al servicio de la humanidad y fue él mismo quien sostuvo que el hombre es un ser político —zoon politikon— cuyo único fin no es vivir, sino vivir bien; y Duarte, aquí en nuestro patrio lar, argumentó que la política, después de la filosofía, es la única ciencia digna de ocupar las inteligencias nobles; en tanto que, muchísimo antes de nuestro querido patricio, ya Platón había dicho: Hasta que los filósofos se encarguen del gobierno o los que gobiernan se conviertan en filósofos, de modo que el gobierno y la filosofía estén unidos, no podrá ponerse fin a la miseria de los Estados; y, antes y después de ellos, miles de pensadores han demostrado que tal actividad —la política— es la única ciencia de administración del Estado que, aún hoy en día, se conoce, pero el pueblo dominicano no parece colegir que aquello de que sólo el pueblo salva al pueblo es irrefutablemente cierto; por tal razón sigue colocando ineptos, corruptos y prevaricadores comprometidos con la oligarquía a conducir la nave del Estado; por eso sigue otorgando la rienda de la nación a politiqueros oportunistas que se aprovechan de sus puestos para instaurar en torno a ellos ingentes cohortes de aduladores profesionales que organizan cultos de estilos religiosos a sus respectivas personalidades. Por tales razones leemos en el libro Trujillo y yo —las memorias del nefasto Johnny W. Abbes García— lo que, según tal matón, le dijo el Tirano: Referente a esto —la adulación— Trujillo me dijo: «Yo quise ser dictador por cuatro años para arreglar este país, pero estos vagabundos políticos me han sustentado ya por 31 años y el pueblo se ha hecho cómplice de ellos.»
Aquí me gustaría advertirle al pueblo dominicano que así, tal y como sostuvo José Martí, resulta ser aún: Gobiernan los malos cuando los buenos son indiferentes; en tal virtud, como entes sociales que somos, debemos hacer nuestro aquello que dijo Lenin: Si tú no te metes con la política, la política terminará metiéndose contigo y con tu familia; también le recordaré, que debemos tener muy en cuenta lo dicho por Edmund Burke: Lo único que debemos hacer para que el mal triunfe sobre el bien es: no hacer nada.
La política, dominicanas y dominicanos, es un asunto tuyo, mío, de éste y de aquél, en fin, de nosotros todos; pues así, tal y como dijo Epicteto, es y seguirá siendo: El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y una cobardía ceder el paso a los indignos.
En cuanto a mí se refiere, sigo pensando como pensaba Thomas W. Wilson, pues, al igual que él: Yo  concibo la política como la ciencia del progreso ordenado de la sociedad y, muy lamentablemente eso no es lo que tenemos aquí... por eso sigo creyendo que, políticamente hablando, este país debería tomar un sendero mucho más sano, es decir, mucho menos corrompido, por tanto, debe ya de dejar de elegir entre el malo y el menos malo... ¡Basta ya, creemos un verdadero país, en el cual prime una democracia real sustentada sobre un verídico estado de derecho…!
Autor: Rodolfo Cuevas©: 21/08/2009;
todos los derechos reservados, Ley 65-00.                                                            


jueves, 15 de marzo de 2012

INCINERANDO-NOS



INCINERANDO-NOS
Quiero poder penetrar en ti,
pero muy dentro de ti;
y allí, ya surto entre
las tiernas profundidades
de tus cálidas hondonadas,
ser sinceramente tuyo,
pero muy absolutamente tuyo…
Quiero poder navegar en ti,
pero muy dentro de tu ser,
hasta verme naufragar
—si es posible para siempre—
en el telúrico estremecimiento
de tus corporales atributos de mujer…
Quiero apropiarme de tu amor,
pero hacerlo con sublimante candor;
y, al verme así, ungido como el dueño
absoluto de tu fascinante tesoro,
hacerte arder en mi fuego, aunque 
yo también me incinere en tu calor…
En conclusión, quiero quemarme
en tu fuego y, a la vez, abrasarte
entre las llamas de mi varonil ardor…


Autor: Rodolfo Cuevas©: 14/03/2012;
todos los derechos reservados, ley 65-00.

jueves, 1 de marzo de 2012

EL SUBLIME ARTE DE PENSAR


EL SUBLIME ARTE DE PENSAR
El anciano Rou, quien, procedente del consultorio tribal en que ejercía como shamán, acababa de arribar al humilde bohío que compartía con uno de sus nietos, descubrió a éste cuasi enmarcado en el umbral de la ventana y como ensimismado en las más hondas cavilaciones.
—¿Qué haces allí, tan absorto, Fito? —preguntó el viejo.
—Pienso, abuelo, tan sólo pienso —contestó el sorprendido joven.
—¡Oh, qué bien! —refutó el anciano—. Estás, entonces, ejerciendo la mayor labor y, por tanto, la más sublime de las artes.
—¿Cómo va a ser, abuelo? ¿Según tú, el pensar es el mayor trabajo y la más sublime de las artes? —inquirió, con evidente sarcasmo, el irreverente muchacho.
—Sí, así mismo es, mi querido Fito; ya que, de él, nacen las más grandes ideas y, basado en él, se erigen los más extraordinarios proyecto que existen en el mundo —se esforzó por demostrar el anciano.
—¡Ah, bueno! Pues, entonces, de hoy en adelante, dedicaré todo mi tiempo “al sublime arte de pensar” —ironizó el joven, en tanto que entrecomillaba los dedos en el aire—. Así, ya, nunca jamás tendré preocupaciones.
¡Muuuyyy biiieeen! —Exclamó emocionado el anciano Rou, para luego puntualizar seriamente—: Sí te advertiré algo, Fito, y es que de lo único que tendrás que preocuparte siempre es de pensar bien y actuar en consecuencia.
Autor: Rodolfo Cuevas©: 09/12/2011;
todos los derechos reservados, ley 65-00.