domingo, 6 de septiembre de 2009

ACUARELA, POESÍA Y ESPIRITUALIDAD


 
Lago rodeado de pinos (c. 1495-1497) de Alberto Durero
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En días pasados se acercó a mí mi amigo Daniel Rosado, un predicador protestante que se preparaba para dar esa noche una conferencia sobre la importancia de la espiritualidad y —como para darle color y sazón a su oratoria—  pretendía abordarla desde los regios confines de la acuarela; movido por tal propósito fue que se me acercó auscultándome en mi condición de artista plástico (pintor) y, en su conversación, me reveló que anhelaba hacer, algo así como, un paralelismo entre acuarela y espiritualidad. Debo admitir que, por la escogencia de tal tema, me sorprendió, en tal virtud no me quedó más que reconocerle su gran aserto; ya que, desde mi punto de vista, de las técnicas pictóricas existentes, la de la acuarela es la más poética y, por tanto, la más espiritual de todas.
El predicador se sintió muy conforme con tal aseveración y me indicó que fundamentaría su conferencia nocturna en torno a acuarela, poesía y espiritualidad. Acto seguido, me preguntó que de qué manera podría yo definir la acuarela. Yo le indiqué que, a mi buen parecer, así como el dibujo es el primordial esqueleto de la pintura, la acuarela se podría definir como la antesala de la pintura, ya que, todos los pintores esbozan en aguadas acuareladas sus obras antes de proceder a ejecutarlas y, más aún, muchos de ellos pintan en hermosas acuarelas estudios previos, de las que serán sus futuras obras, a fin de saber como lucirán éstas luego de ser ejecutadas.
A propósito, de acuarela, poesía y espiritualidad,  le indiqué a mi amigo Daniel que la técnica de la acuarela es, para la pintura y los pintores, la espiritual esencia que resulta ser la poesía para la literatura y los literatos; pues los pintores, cuando abordan otras técnicas pictóricas más cargadas —como óleo, acrílica, temple, fresco, collage, técnicas mixtas, etc.— creen estar haciendo prosa; así de delgado resulta ser, señores, el margen existente entre acuarela, poesía y espiritualidad y, por ende, entre pintura, creación y literatura.
«Acuarela del río que pinta la historia de un lindo romance...» enuncia una vieja y hermosa canción y, ciertamente, la de la acuarela es la técnica pictórica que más se presta para ejecutar un bello paisaje sobre la texturizada superficie del papel. Es indudable que, así como la fortaleza del espíritu emerge de la nada, del mismo modo de la blanca superficie de un papel surge la más bella de todas las acuarelas.
Después de aquella enriquecedora conversación con mi amigo Daniel Rosado, más que convencido me quedé de que todos los humanos poseemos un espíritu capaz, laborioso y creativo, labrado —tal y como se enuncia en el Génesis— a imagen y semejanza de su espiritual Creador.
Autor: Rodolfo Cuevas /06/09/2009
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